Inspiración Freelance

Es bueno recordar de dónde venimos, quiénes somos. Hay una parte vitalmente importante para todos: el sentir que somos parte de algo, o de alguien. Que tenemos un estatus en algún lugar, donde somos un elemento importante.

Entonces, ¿cuál es el lugar de las personas que nos consideramos independientes? ¿por qué está dentro de nuestra naturaleza ser un lobo solitario, en vez de asociarnos con la primer manada que nos acepte?

El término freelance se puede rastrear desde los años 1800, cuando se comienza a popularizar el término para referirse a mercenarios que no tenían ninguna afiliación con un ejército, a quienes se les puede contratar para obtener más fuerza en la guerra. Estos mercenarios eran guerreros excepcionales, quienes eran capaces de cambiar el curso de una batalla gracias a sus habilidades superiores a las de un guerrero común y corriente.

Un «free-lance» era alguien dedicado por completo a su arte en el campo de batalla, no lo hacían por favorecer a un reino o una nación, eran guerreros porque amaban la guerra, por amor al arte.

Cuando se rastrean los origines de la palabra, confirma esta aseveración, ya que la palabra free proviene de origen germánico que significa «amor» o «el amor a» y el término lance, que viene del francés antiguo, significa «lanzar» o «lanzarse» refiriendo no solo a arrojar objetos con fuerza, sino a arrojarse a uno mismo en lo que hace.

Ser freelance, entonces, se puede traducir en «quien ama arrojarse en su trabajo».

Cuando lo analizamos de esa manera, nos podemos dar cuenta que esa es la esencia de un freelance, esa persona que ama tanto lo que hace, que no puede elegir hacerlo solamente para una persona y de una sola manera, no puede afiliarse automáticamente, su deber no es con un empleador, es con su arte, sin importar lo que esta sea.

Vemos a diseñadores, escritores, artistas, consultores, asesores, contadores, productores de cine, que buscan el trabajo freelance. Porque hacerlo de otra manera es ser infiel a su arte, a su manera de hacer las cosas, no por tener problemas con la autoridad o una aversión a las organizaciones. Es por amor al arte…su arte.

Ahí recae la ventaja de encontrar a un freelance. Un empleado ha sacrificado su arte por mantener los estándares de la organización, perdiendo una parte de su individualidad en el proceso, amalgamándose con el resto de ese ejército de trabajadores uniformados. Un freelance pondrá su arte por sobre todas las cosas.

Si eres freelance, encuentras tu afiliación en otros pensadores libres e independientes que hacen su trabajo por la emoción de hacerlo. Es el proceso lo que trae la alegría.

Aunque somos independientes, somos artistas de nuestro oficio. Alguien siempre necesitará a un libre pensador.

 

Emprendedor y entusiasta de proyectos digitales.

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