Para crear algo único, necesitas la mezcla correcta

Cada persona es un mundo. Todos tenemos perspectivas distintas debido a la particular combinación de situaciones en las que nacimos, fuimos criados y la estructura de nuestra genética.

Aún así, hoy más que nunca, las personas entran dentro de estereotipos definidos y viven su vida de manera casi prefabricada. Todos comemos en los mismos lugares, vestimos las mismas marcas, tenemos las mismas posesiones y hasta tomamos decisiones similares en ciertos momentos de nuestras vidas. Incluso el trabajo está homologado de tal manera que no hay forma en que puedas hacer algo que nadie más haya hecho antes.

La accesibilidad de la información está devaluando el conocimiento de las personas y haciendo que todos seamos expertos en todo, convirtiéndonos en proveedores de información, un rol cubierto hábilmente por los influencers. Antes necesitabas tener entrenamiento especializado en recursos humanos, hoy solamente necesitas buscar en YouTube a los 10 consejos más efectivos para contratar personal.

Así es como terminamos siguiendo el molde de las demás personas y nuestro trabajo se convierte en lo mismo de siempre, lo que todos predican y realmente no traes nada nuevo a la mesa.

Como se plantea en el documental Everything is a remix de Kirby Ferguson, no existe creación humana que no sea una mezcla de algo que se haya hecho antes. Todos los artistas tienen influencias, hasta los deportistas integran elementos de otros jugadores dentro de sus propios estilos.

Nuestro cerebro toma elementos de otras cosas que hemos visto antes, las mezcla en diferentes formas, de manera que nos acomode más y así es como llegamos a crear algo único. Especialmente cuando mezclamos elementos personales y habilidad propia.

Este documental pone el ejemplo de la manera en que la película original de Star Wars, es una mezcla de la narrativa de Akira Kurosawa en la que son los peones (en este caso, los droides) quienes guían la historia, elementos de ciencia ficción influenciados por Flash Gordon, la estructura de un Western y la construcción del personaje basado en la obra de Joseph Campbell, El héroe de las mil caras.

Este mismo fenómeno sucede con todos las formas de cultura popular actual. Game of Thrones es una mezcla entre una historia de fantasía, sumando elementos de otros lados como dragones, zombis, realismo histórico, El Señor de los Anillos, partes de distintas religiones y un poco de pornografía.

No obstante, no podemos decir que Star Wars y Game of Thrones no son obras únicas. Ambos casos son creaciones que cambiaron a sus propios géneros y han revolucionado la manera en la que las personas consumen, producen e imaginan la televisión, el cine y la literatura.

Lo que los hizo tan distintos, es que cambiaron la manera tradicional de hacer las cosas y combinaron partes que nunca habían sido mezcladas antes, algunas que parecían imposibles. Los zombis y los dragones no tenían nada que ver entre si, pero cuando te dicen que la premisa de estos libros se basa en un mundo donde ambos existen, te causa intriga.

Cuando en Star Wars cambian la forma de concebir la ciencia ficción como pequeñas aventuras y te cuentan la historia como si fuera la odisea de un héroe clásico, toca un nervio del inconsciente colectivo que resuena entre lo tradicional y lo futurístico.

Tenemos la necesidad de encontrar un sentido de identidad. Necesitamos ser miembros de un grupo, pero no ser una copia exacta de los demás. Cada quien tiene un rol que debe cumplir en el mundo y hacia si mismo.

De la misma forma, buscamos cosas únicas que podamos hacer nuestras y con ellas propagar nuestra identidad. Esta necesidad nos tiene buscando el próximo gran hit de la música, el siguiente best seller o la nueva serie que te mantendrá horas en la televisión. No porque sepamos que será el próximo hit, sino porque sabemos reconocer algo único cuando lo vemos.

Empecemos a buscar aquellos elementos que nos hacen únicos y hagamos una mezcla de todo lo que vemos. Así podremos comenzar a cambiar los paradigmas de nuestra sociedad y salir del cascarón que tiene preparado para nosotros.

Son los pequeños cambios que hacemos, los que cambian al mundo. No busques reinventar la rueda, busca poner dos ruedas juntas.

Emprendedor y entusiasta de proyectos digitales.

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