El punto al que siempre regresas

Inevitablemente me encuentro regresando a este momento. Tras semanas de trabajo intenso, siento la necesidad de vaciar mis pensamientos en algún lugar. No importa lo que haga, cuánto dinero gane, si tengo nuevos clientes o si es el peor mes de mi vida, mi instinto me fuerza a regresar a ponerme frente a la computadora y escribir.

Nunca me he encontrado a mi mismo de la manera en que muchos lo hacen. Jamás me he sentido cómodo frente a una cámara o sentido capaz de ser una personalidad en el mundo digital. Mi zona de inspiración se encuentra alrededor de la palabra escrita.

Si me conoces en persona, sabes que hablo de forma dispersa. Me cuesta mucho trabajo comunicarme correctamente en una conversación normal. Hay personas que piensan que soy un poco desagradable por mi falta de habilidad para sostener una plática. Por alguna razón, siento que necesito suficiente preámbulo para poder abrirme y al fin poder entablar una amistad.

Así es como termino regresando a escribir. Más que un gusto o una pasión, es una necesidad. No sé expresarme de otra manera.

Este año me estoy forzando a mí mismo para escribir con más frecuencia y estudiar el arte de la escritura. Creo que si regreso a esta necesidad que tiene mi mente y mi alma, pero lo hago con conocimiento, habilidad e intención, tal vez pueda sacar algo interesante.

A todos nos han dicho que sigamos nuestra pasión o que nos escuchemos a nosotros mismos para saber qué es lo que queremos. A pesar de que creo que todos nacemos con habilidades naturales, pienso que la presión de tener que encontrar una pasión en la vida es demasiado sofocante como para que tengamos que vivir con la insatisfacción de saber que no estamos del todo seguros que lo que hacemos es lo que nos apasiona. Siempre habrá al menos un aspecto de lo que hacemos que no nos agrade del todo y nos haga sentir que hay algo mejor allá afuera.

Lo que sí creo es que hay un punto al que siempre regresas. Como yo lo hago con la escritura.

Todos tenemos una forma de sacar lo que llevamos dentro. Algunos lo hacen físicamente a través del deporte, otros con el estudio, otros con la fiesta. Los afortunados son quienes encuentran esa catarsis con lo que hacen en su trabajo.

No siempre se puede hacer lo que te sale naturalmente como medio de ganarse la vida. Creo que en muchas ocasiones sería irresponsable o insostenible. Lo importante es que al menos lo identifiquemos y le demos el lugar que se merece.

Ya sea que le des poco o mucho tiempo, regresa a tu zona de liberación y exprímela hasta que te sientas con la confianza de voltear nuevamente al mundo y saber que no te derrumbará.

Emprendedor y entusiasta de proyectos digitales.

Deja un comentario