Aglomeración y Dispersión de Poder

Es interesante ver la manera en la que se comporta la sociedad en todas sus partes. En cierta manera, es como si fuera un corazón palpitando. Se aglomera y luego se dispersa.

Primero juntamos todas nuestras fichas en un solo lugar, cuando ese lugar se comienza a desbordar, se dispersa por todos lados para eventualmente volver a juntarse. El ejemplo perfecto es lo que sucede con los medios, con los que actualmente estamos viviendo el periodo de transición.

Primero teníamos a un par de corporativos gigantescos que aglomeraban todo el poder en si mismos. El poder que tenía la televisión para influenciar la manera en que las personas actuaban en el día a día, era casi absoluto. Cuando las grandes empresas veían la capacidad de este dispositivo, comenzaron a migrar su inversión a ese medio que parecía hacer maravillas.

Los ratings de los programas televisivos se disparaban. Si tenías un anuncio en el programa de las 9, había un 70% de probabilidad de que las personas a quienes estaba dirigido tu producto, te estuvieran viendo. En ese momento, nadie más tenía esa oferta de valor.

Pero, como sucede en toda economía: cuando incrementa la demanda, también tiene que incrementar la oferta.

Así fue como comenzaron a surgir cada vez más canales, intentando de saciar la promesa que los anunciantes tenían en mente, que los anuncios por televisión incrementaban ventas. Así comenzaron canales para niños, canales de deportes, de chismes, de novelas, de noticias. Eventualmente, la ebullición fue tal, que nació la TV de paga, donde se ofrecían cientos o hasta miles de canales para un solo hogar.

Con la TV de paga, comenzó el fenómeno del «zapping», que era cambiar de canal una y otra vez con tal de evitar los anuncios, y mientras tanto, encontrar otro programa de interés. Esto hizo que fuera más costoso para las televisoras mantener sus promesas y la audiencia estaba cada vez más desilusionada. También los anunciantes.

En algún punto, las grandes televisoras no solo eran dueñas de lo que se transmitía en la televisión, sino en las revistas, en la TV de paga, en la radio y en la prensa.

En este punto, podemos ver claramente la dispersión. Ya no son uno o dos canales que soportan toda la estructura, sino miles de ellos. Aún así, en su mayoría estaba consolidado en dos empresas.

En este momento de gran dispersión, que hace difícil a estas empresas mantener el poder y nivel de calidad, comienza la rápida propagación del internet, que aunque llevaba existiendo desde hace tiempo, era un herramienta que no había permeado en la mayoría de la sociedad.

Con la alta penetración del internet, empezó a surgir un nuevo modelo de monopolio, el cual, en vez de conservar el poder en si mismo, su rol es empoderar a los individuos para que sean ellos quienes toman las decisiones de lo que consumen. Consumando así la máxima expresión de la dispersión. 

Las grandes empresas de hoy en día son aquellas que fungen como una herramienta para el individuo, no más empoderar a grandes corporaciones, ni instituciones. El poder se tiene al alcance de la mano, y quien entiende que es el individuo quien toma las decisiones, es quien logra tener éxito verdadero. Es Airbnb, Uber, Google, Amazon, Facebook, Instagram, Whatsapp, Kickstarter, YouTube, Blablacar, Skillshare y más.

Son las empresas que entregan el poder al usuario y no al corporativo, quienes serán la próxima ola de algomeración. Aquellas empresas que intenten tener todo el poder y retirarlo al individuo, se quedarán atrás.

Este patrón lo sigue la sociedad humana una y otra vez, en periodos que cada vez se hacen más cortos, pero que cada aglomeración se hace más grande.

En la historia de la humanidad, primero eran las tribus quienes tenían el poder. Posteriormente las tribus se aglomeraron para crear poblados. Los poblados se esparcían nuevamente y se reagrupaban en ciudades. Las grandes ciudades entraban en guerra entre si, para eliminar a las más débiles y juntarse nuevamente en naciones. Ahora las naciones se están reagrupando en uniones, como la Unión Europea o America del Norte.

Repetimos el mismo patrón una y otra vez a lo largo de nuestra historia, ya que nos permite obtener crecimiento, progreso y prosperidad.

Lo mismo sucede en el universo. Se dispersan partículas para reagruparse en formaciones de cuerpos celestes, los cuales a su vez se aglomeran en sistemas solares y galaxias. Cuando el sistema es insostenible, su centro explota, y las partes que lo componen se vuelven a juntar en una configuración distinta.

Parece que, tanto el universo, como los seres humanos, no somos aficionados a ver espacios vacíos y tendemos a cubrirlos.

Si continuamos de esta manera, como todo parece indicar, podemos esperar un nuevo periodo de aglomeración, en el que las empresas de tecnología continúen empoderando a personas unidas en conjuntos de naciones, quienes son capaces de tomar decisiones propias.

Tal vez la próxima aglomeración sean conjuntos de economías continentales conectadas. Tal vez sean conjuntos de personas con los mismos principios, sin importar en dónde estén, solamente conectados a través del Internet. Tal vez ninguna de las anteriores.

Lo que sí podemos esperar, es ver que la sociedad se reúna de nuevo en formas que no hemos visto antes. Si logramos predecir el camino que tomarán, podremos estar un paso adelante, y tal vez, crear algo de utilidad real para otras personas.

Emprendedor y entusiasta de proyectos digitales.

Deja un comentario